Cómo presentar una demanda judicial paso a paso
Presentar una demanda judicial supone iniciar formalmente un procedimiento ante los tribunales para reclamar un derecho, exigir el cumplimiento de una obligación o solicitar una determinada tutela frente a otra persona o empresa.
Antes de acudir al juzgado, resulta fundamental analizar la viabilidad de la reclamación, comprobar los plazos aplicables y reunir la documentación y las pruebas disponibles. Una preparación insuficiente puede condicionar el desarrollo posterior del procedimiento y limitar las posibilidades de defensa.
Además, en numerosos procedimientos civiles es necesario haber intentado previamente un medio adecuado de solución de controversias cuando así lo exige la normativa. Por ello, antes de presentar la demanda debe comprobarse si existe este requisito y cómo debe acreditarse.
Definir correctamente contra quién se dirige la reclamación, qué se solicita y qué hechos y fundamentos jurídicos la sostienen permite plantear el procedimiento con mayor seguridad desde el inicio y reducir el riesgo de errores procesales posteriores.
Índice
- ¿Qué significa presentar una demanda judicial?
- Qué comprobar antes de presentar una demanda
- Negociación previa y MASC: cuándo son necesarios
- Plazos para iniciar la reclamación
- Identificar correctamente a quién demandar
- Determinar el tribunal y el procedimiento correspondiente
- Qué debe contener una demanda judicial
- Qué documentación debe acompañar a la demanda
- Preparar las pruebas desde el inicio
- ¿Es necesario abogado y procurador?
- Qué ocurre después de presentar la demanda
- Errores que conviene evitar al presentar una demanda
- Preguntas frecuentes
- Asesoramiento para presentar una demanda judicial
¿Qué significa presentar una demanda judicial?
Presentar una demanda judicial significa acudir formalmente a los tribunales para solicitar una determinada tutela frente a otra persona o empresa. Mediante este escrito, la parte demandante expone los hechos en los que basa su reclamación, los fundamentos jurídicos correspondientes y aquello que solicita al tribunal.
La demanda constituye una actuación fundamental porque delimita las pretensiones que se ejercitan y condiciona el desarrollo posterior del procedimiento. Por ello, no debería prepararse únicamente como una narración del problema, sino como el resultado de un análisis previo de la situación jurídica, la prueba disponible y el objetivo que se pretende conseguir.
Contar desde esta fase con el asesoramiento de un abogado procesal permite valorar la reclamación y definir la estrategia antes de iniciar formalmente el procedimiento.
Qué comprobar antes de presentar una demanda
Antes de acudir al tribunal conviene determinar si la reclamación dispone de suficiente fundamento y si la vía judicial resulta adecuada para alcanzar el objetivo perseguido.
Entre las cuestiones que deben analizarse se encuentran:
- Qué hechos han originado el conflicto.
- Qué derecho u obligación se pretende reclamar.
- Qué documentación existe para acreditarlo.
- Qué argumentos podría utilizar la otra parte.
- Si existen plazos de prescripción o caducidad.
- Si es necesario realizar alguna actuación previa antes de demandar.
- Qué persona o entidad debe ser demandada.
- Qué procedimiento y órgano judicial corresponden.
Este análisis también permite valorar los costes y riesgos del litigio y determinar si existe margen para alcanzar una solución antes de iniciar el procedimiento.
Negociación previa y MASC: cuándo son necesarios
Uno de los cambios más importantes del procedimiento civil es la incorporación, con carácter general, de una actividad negociadora previa como requisito de procedibilidad en numerosos procesos civiles.
Esto significa que, cuando resulte exigible, no puede presentarse directamente la demanda sin haber intentado previamente solucionar la controversia mediante alguno de los medios admitidos legalmente.
Qué medios pueden utilizarse
El requisito puede cumplirse a través de diferentes mecanismos, entre ellos:
- Negociación directa entre las partes.
- Negociación desarrollada por sus abogados.
- Mediación.
- Conciliación.
- Oferta vinculante confidencial.
- Opinión de una persona experta independiente.
- Otros medios adecuados de solución de controversias admitidos legalmente.
No existe, por tanto, un único procedimiento obligatorio para todos los conflictos. Lo importante es comprobar qué alternativa resulta adecuada y que exista correspondencia entre el objeto de la negociación previa y el posterior litigio.
No todas las demandas están sometidas a este requisito
La legislación contempla excepciones en las que no se exige negociación previa. Tampoco resulta necesaria, entre otros casos, para determinadas demandas ejecutivas, medidas cautelares previas, diligencias preliminares y otros procedimientos expresamente exceptuados.
Por ello, antes de iniciar una reclamación debe determinarse si el requisito resulta aplicable al caso concreto.
Acreditar que se ha intentado negociar
Cuando la negociación previa sea obligatoria, su intento debe quedar debidamente documentado. La demanda tendrá que hacer referencia al proceso negociador realizado y acompañar la documentación exigida para acreditar el cumplimiento del requisito.
Si la ley exige esta actuación previa y no se cumple o no se acredita correctamente, puede producirse la inadmisión de la demanda.
Plazos para iniciar la reclamación
Antes de preparar la demanda resulta imprescindible comprobar si existe un plazo para ejercer la acción. Dependiendo de la naturaleza del conflicto, pueden aplicarse diferentes plazos de prescripción o caducidad.
Dejar transcurrir el plazo correspondiente puede impedir que una reclamación inicialmente viable pueda ejercitarse posteriormente con éxito.
La negociación previa también afecta al cómputo de los plazos
El inicio de una actividad negociadora puede producir efectos sobre determinados plazos en los términos previstos legalmente. Además, cuando se utiliza la negociación para cumplir el requisito de procedibilidad, existen reglas específicas sobre el momento en que deberá presentarse posteriormente la demanda.
Por eso, no conviene iniciar una negociación sin haber comprobado previamente la situación de los plazos aplicables a la reclamación.
Identificar correctamente a quién demandar
La demanda debe dirigirse contra la persona física o jurídica frente a la que realmente puede ejercitarse la pretensión.
Esta cuestión puede parecer sencilla, pero se complica cuando intervienen varias sociedades, intermediarios, administradores, aseguradoras, contratistas o diferentes personas relacionadas con una misma operación.
Demandar a quien no corresponde puede generar incidencias procesales y dificultar la reclamación. Por ello, antes de iniciar el procedimiento debe analizarse qué relación jurídica existe entre las partes y quién debe responder frente a aquello que se reclama.
Determinar el tribunal y el procedimiento correspondiente
También debe determinarse qué órgano judicial tiene competencia para conocer del asunto y qué tipo de procedimiento debe seguirse.
Esta decisión puede depender de factores como:
- La materia sobre la que versa el conflicto.
- El domicilio de las partes.
- El lugar en el que debe cumplirse una determinada obligación.
- La cuantía reclamada.
- Las reglas específicas de competencia previstas para determinados asuntos.
No todas las reclamaciones civiles se tramitan de la misma forma. Identificar correctamente la vía procesal desde el principio evita incidencias que pueden retrasar el procedimiento o impedir que el fondo de la controversia llegue a resolverse por esa vía.
Qué debe contener una demanda judicial
La Ley de Enjuiciamiento Civil establece el contenido que debe reunir una demanda. En términos generales, debe identificar a las partes, exponer los hechos y fundamentos jurídicos y concretar con claridad aquello que se solicita al tribunal.
Identificación de las partes
Deben indicarse correctamente los datos necesarios para identificar a la parte demandante y a la demandada, así como los datos relevantes para realizar las comunicaciones y emplazamientos correspondientes.
Exposición de los hechos
Los hechos deben presentarse de manera ordenada y suficientemente clara para explicar el origen del conflicto y permitir comprender por qué se formula la reclamación.
Fundamentos jurídicos
La demanda debe explicar las razones jurídicas que sustentan las pretensiones planteadas, incluyendo las cuestiones procesales y materiales que correspondan.
Petición al tribunal
Finalmente, debe concretarse qué pronunciamiento se solicita. Puede tratarse, según el caso, del pago de una cantidad, el cumplimiento de una obligación, la resolución de un contrato, el reconocimiento de un derecho o cualquier otra tutela jurídicamente procedente.
La precisión resulta especialmente importante porque el tribunal debe conocer exactamente qué se le está pidiendo.
Qué documentación debe acompañar a la demanda
La documentación dependerá del tipo de reclamación. Sin embargo, siempre conviene recopilarla antes de comenzar a redactar el escrito para comprobar qué hechos pueden acreditarse y qué información puede faltar.
Entre los documentos que pueden resultar relevantes se encuentran:
- Contratos y anexos.
- Facturas y justificantes de pago.
- Presupuestos y pedidos.
- Correos electrónicos y otras comunicaciones.
- Requerimientos enviados o recibidos.
- Informes técnicos o periciales.
- Documentación societaria.
- Fotografías u otros archivos relacionados con el conflicto.
Cuando resulte obligatorio haber realizado una negociación previa, también deberá aportarse la documentación necesaria para acreditar su intento o, en los supuestos legalmente previstos, la imposibilidad de llevarlo a cabo.
No conviene reservar documentos importantes sin analizar sus consecuencias
La legislación procesal establece momentos determinados para aportar documentos y existen reglas sobre cuándo pueden incorporarse posteriormente. Por ello, es conveniente identificar desde el principio toda la documentación relevante y decidir jurídicamente cómo debe utilizarse.
Preparar las pruebas desde el inicio
La preparación de una demanda no debería separarse de la estrategia probatoria. Antes de iniciar el procedimiento es necesario identificar qué hechos deberán acreditarse y qué medios existen para hacerlo.
Además de la documentación, pueden resultar relevantes otros medios como testigos, interrogatorios, dictámenes periciales o diferentes soportes electrónicos.
Analizar desde el principio las pruebas que pueden utilizarse en un juicio civil permite comprobar si la reclamación dispone de respaldo suficiente y anticipar posibles dificultades antes de acudir al tribunal.
La prueba también condiciona la estrategia
Puede existir una diferencia importante entre aquello que una parte sabe que ocurrió y aquello que puede demostrar en un procedimiento. Por este motivo, la viabilidad jurídica y la viabilidad probatoria deben valorarse conjuntamente.
¿Es necesario abogado y procurador?
En los procedimientos civiles, la intervención de abogado y procurador es obligatoria con carácter general, aunque la Ley de Enjuiciamiento Civil establece determinadas excepciones.
Entre ellas se encuentran los juicios verbales determinados por razón de la cuantía cuando esta no supera los 2.000 euros y la petición inicial de determinados procedimientos monitorios.
Funciones diferentes
El abogado se encarga de la dirección y defensa jurídica del asunto, mientras que el procurador asume la representación procesal de la parte ante el tribunal cuando corresponde.
Aunque en determinados procedimientos su intervención no sea obligatoria, la conveniencia de contar con asesoramiento profesional dependerá de la complejidad jurídica y económica del conflicto.
Qué ocurre después de presentar la demanda
Presentar el escrito no significa que se inicie inmediatamente el juicio. La demanda debe seguir la tramitación procesal correspondiente y el órgano judicial comprobará los requisitos necesarios para continuar con el procedimiento.
Si la demanda es admitida, se dará traslado a la parte demandada para que pueda ejercer su derecho de defensa dentro del plazo correspondiente.
Para quien recibe esa comunicación comienza una fase igualmente importante. Saber qué hacer después de recibir una demanda judicial resulta fundamental porque los plazos para responder empiezan a contar desde la notificación practicada conforme a las reglas procesales.
Después, el procedimiento continuará según la vía aplicable y las actuaciones que correspondan en función del asunto.
Errores que conviene evitar al presentar una demanda
Una preparación adecuada permite detectar problemas antes de que lleguen al juzgado. Entre los errores que pueden generar mayores dificultades se encuentran:
- Presentar la demanda sin comprobar previamente los plazos.
- No cumplir el requisito de negociación previa cuando resulta obligatorio.
- No poder acreditar correctamente el intento de negociación.
- Dirigir la reclamación contra una persona o empresa incorrecta.
- Elegir una vía procesal que no corresponde.
- Formular de manera imprecisa aquello que se solicita.
- No aportar documentación relevante disponible desde el inicio.
- No preparar adecuadamente la estrategia probatoria.
- Esperar hasta el último momento para solicitar asesoramiento.
Preparar la demanda es preparar también el procedimiento
La calidad de la demanda no depende únicamente de su redacción. Antes de presentarla deben haberse analizado la reclamación, los posibles argumentos de la otra parte, las pruebas disponibles, los requisitos previos y el resultado que realmente se pretende obtener.
Contar con asesoramiento especializado en Derecho Procesal permite abordar estas cuestiones antes de iniciar el procedimiento y plantear la reclamación con una estrategia ajustada a las circunstancias del conflicto.
¿Es obligatorio intentar negociar antes de presentar una demanda civil?
¿Qué documentos necesito para presentar una demanda judicial?
¿Puedo presentar una demanda sin abogado y procurador?
¿Qué ocurre después de presentar una demanda?
Asesoramiento para presentar una demanda judicial
En CRECEM Abogados ofrecemos asesoramiento jurídico para preparar y presentar demandas judiciales, analizando la viabilidad de la reclamación, los requisitos previos, la documentación y la estrategia procesal más adecuada.
